Villa Paradiso

Una casa particular sin igual: un agradable alojamiento en Baracoa, Cuba

Baracoa tras el huracán Matthew: ¡lista para recibirte!

Publicado el: 13 mayo, 2017.


Muchos viajeros se preguntan si Baracoa está lista para recibir turistas tras el paso del huracán Matthew, que arrasó nuestra región la noche del 4 al 5 de octubre de 2016.

La respuesta es sencilla y directa: ¡sí, Baracoa está lista! (Nota al lector: salvo la foto en que aparecemos protegiendo nuestra casa, todas las fotos y la secuencia de video de este artículo fueron tomadas después del huracán).

Matthew fue devastador. Clasificado en la categoría 4 de la escala Saffir Simpson, el fenómeno meteorológico entró en Cuba con vientos de 220km por hora, algunas ráfagas llegando a alcanzar 250km por hora. Su paso sobre nuestro país duró alrededor de 10 ensordecedoras y aterradoras horas. El impacto fue profundo.

Nadie se va a morir

Nadie murió en Cuba debido al huracán Matthew. Nuestro país tiene una larga experiencia en materia de ciclones, y el gobierno ha desarrollado e implementado estrategias de preparación y prevención enormemente eficaces.

A lo largo de varios días antes de la llegada de Matthew, el pueblo del Oriente cubano fue constantemente informado por autoridades y expertos vía radio y televisión.

Mike Theiss, fotógrafo para National Geographic y reconocido cazador de tormentas y reportero internacional, estuvo en Baracoa durante el huracán y publicó en Twitter el 4 de octubre: “¡Las autoridades en Cuba están haciendo un gran trabajo para mantener a todo el mundo informado! Los preparativos, entre los mejores que yo haya visto en cualquier país. #HurricaneMatthew”

Se introdujeron medidas de evacuación para las familias situadas en viviendas y zonas particularmente vulnerables.

Dos días antes de la llegada del huracán, comenzaron llegando brigadas de electricistas de varias provincias, listas de antemano para comenzar a restablecer la red al solo terminar la catástrofe.

La noche más larga

La población de Baracoa reforzó sus viviendas dando prueba, como siempre, de habilidad y creatividad. Muchos colocaron pesados sacos de arena sobre sus techos, para asegurar las láminas de metal o fibrocemento que cubren sus hogares.

En Villa Paradiso protegimos nuestros amplios ventanales lo mejor que pudimos con la ayuda solidaria tanto de vecinos como de nuestros huéspedes.

En efecto, una canadiense, una francesa y un mexicano que estaban hospedados con nosotros decidieron quedarse en Baracoa y apoyarnos con brazos y piernas, cabeza y corazón. ¡Nunca los olvidaremos!

Se desprenden ramas, caen árboles, vuelan techos de lámina

A las 5:30 de la tarde del 4 de octubre ya los vientos desbocados comenzaban a derribar los árboles de plátano. Todo el mundo se encerró en su casa, siguiendo la consigna de no salir por ningún motivo.

Muy pronto empezamos a sentir objetos volar y proyectarse contra muros, puertas y ventanas. La velocidad y el aullido avasallador de los vientos no cesaban de aumentar. El agua se metía rápidamente por toda rendija expuesta al huracán. Fue preciso trabajar colectivamente para absorber, exprimir, secar…

Compartir, el verbo más practicado por los cubanos

De repente, varios golpes desesperados a nuestra puerta principal se hicieron sentir. Un vecino, cuyo techo acababa de salir volando, dejaba atrás sus pertenencias más preciadas y venía a refugiarse con nosotros. Poco más tarde, los vecinos de otras dos casas contiguas saltaban el muro perimetral para venir a resguardarse bajo nuestro techo.

Juntos compartimos la angustia, pero también alimentos frugales y reconfortantes. Un trago de ron nos ayudaba a entrar en calor y calmar un poco los nervios. Eran las 11 de la noche cuando el arribo del ojo del huracán nos dio un respiro. Esa paz habría de durar unos 90 minutos, antes de que empezara de nuevo la vorágine por varias horas más…

Un desgarrador despertar

El amanecer del día 5 de octubre trajo el silencio y la quietud. El desgarro de la luz del día ponía ante nuestra incrédula mirada una verdadera zona de desastre hasta donde se pierde la vista. Este pequeño paraíso terrenal llamado Baracoa parecía haber sufrido un bombardeo…

Unas 24,000 viviendas de las 27,000 que hay en la región sufrieron daños. La lluvia de los días subsecuentes pudrió colchones, muebles y otros bienes.

En el Malecón, los vecinos extendían ropa y sábanas sobre el pavimento, aunque la humedad ambiente y el rocío espumoso y salado del mar no cesaban de impregnarlo todo. La noche anterior, Matthew había provocado olas de 7 a 8 metros de altura que golpearon sin clemencia las casas y edificios, destrozando balcones y paredes de concreto.

¡Baracoa se levanta!

Los trabajadores de los sectores de la energía y de las comunicaciones pusieron inmediatamente manos a la obra. Los electricistas trabajaron sin pausa levantando torres, conectando cables.

La alta dirección del gobierno cubano, con el presidente Raúl Castro a la cabeza, se hizo presente y varios dirigentes nacionales se quedaron en Baracoa durante meses, supervisando la recuperación.

Grandes generadoras de electricidad permitieron a la gente recargar teléfonos, tabletas, laptops para comunicarse con sus seres queridos en otras provincias y otros países.

Una de las grandes prioridades fue organizarse para que los niños pudieran pronto ir a la escuela. En efecto, 96% de las escuelas y las guarderías resultaron dañadas por Matthew. En algunos casos hubo que habilitar casas de familias para acoger las clases temporalmente. Seis meses más tarde, solo un puñado de instalaciones educativas quedan por reparar.

Dos palabras reflejan al pueblo de Baracoa desde ese fatídico día hasta hoy: resiliencia y solidaridad.

El turismo durante y después de Matthew

En el contexto de Matthew, el gobierno ofreció protección, resguardo y asistencia a los turistas desde el primer momento. Quienes estuvieron en Baracoa durante el huracán fueron posteriormente evacuados en autobuses hacia Santiago de Cuba y de ahí, por avión, hasta La Habana. Todo sin costo alguno, por supuesto.

Matthew tuvo un impacto considerable en varios renglones cruciales de la economía de la región de Baracoa, sobre todo en sus cultivos principales: el coco, el cacao y el café. El turismo, por su parte, será clave en la recuperación de Baracoa y en este renglón se ha invertido mucho y muy rápidamente.

Infraestructura de hospedaje y cultural

Desde noviembre de 2016, hoteles y casas particulares han estado recibiendo a los viajeros como de costumbre.

En el centro histórico, el trabajo de recuperación fue prioritario. Llegaron tejas de barro desde Granma y otras provincias. Las instalaciones culturales, tales como la Galería de Arte Eliseo Osorio, fueron objeto de renovaciones y en algunos casos de ampliaciones, como la Casa de la Trova. Las calles de la zona más antigua de la ciudad lucen hoy los colores de una pintura fresca que alegra la vista.

El acceso a la ciudad y sus atracciones naturales

El puente sobre el río Toa, que comunica a Baracoa con Playa Maguana y la provincia de Holguín, se vino abajo víctima de la crecida de las aguas ocasionada por las lluvias de Matthew.

Desde hace varios meses fue habilitado un puente provisorio que permite el tránsito sobre el río. Sin embargo, cuando hay fuertes lluvias este puente puede verse temporalmente sumergido. Conviene informarse al respecto antes de decidir viajar por tierra a Baracoa desde Holguín, Guardalavaca y Moa.

El acceso a Baracoa vía La Farola, desde Santiago de Cuba y la ciudad de Guantánamo, ha permanecido abierto en todo momento, incluso desde los primeros días inmediatamente después del huracán.

Actualmente, con la solidaridad de Venezuela, se construye un nuevo puente sobre el río Toa. Este proyecto durará al menos 8 meses.

Parques naturales y áreas protegidas

Aunque la flora resultó fuertemente afectada por el huracán, el buen clima de Baracoa, la región con el más alto nivel de precipitaciones pluviales de Cuba, está logrando maravillas en pocos meses.

Es cierto que aún se ven los troncos de los árboles derribados por Matthew, pero el verdor de plantas, helechos, árboles y palmas ha venido recobrando rápidamente terreno.

Cada día, grupos de visitantes parten desde Baracoa hacia el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, al monte El Yunque y Las Cascadas del río Duaba, a las playas Maguana y el Manglito y al Cañón de Yumurí. Éste último da muestras de una recuperación formidable, como puede verse en este video del 3 de enero de 2017.

Coco y cacao: alma de la cultura culinaria de Baracoa

Matthew afectó 35,681 hectáreas de producción agrícola, derribando más del 90% de las palmas de coco. Un cocotero recién germinado y plantado necesita de unos 4 años para empezar a dar frutos.

Los expertos locales han identificado las variedades de cocoteros que se desarrollan más pronto y la reforestación ha comenzado con brío.

El cacao, siendo un árbol bajito, no sufrió tanto por los vientos huracanados. Pero necesita sombra para florecer y dar frutos, y los árboles que se la daban sí fueron afectados.

Se han plantado árboles de mediana altura y muy rápido crecimiento, como los plátanos, para restablecer la sombra lo más pronto posible. A la fecha 89% de las áreas de cacao dañadas por el huracán han sido rehabilitadas.

Solidaridad cubana, solidaridad internacional

Las primeras, más rápidas y muy generosas reacciones de solidaridad vinieron del mismo pueblo cubano. En todas las provincias se efectuaron colectas de ropa y alimentos para los damnificados del huracán.

Varios países han respondido enviando distintos tipos de ayuda a Cuba. Además de la construcción del puente sobre el río Toa, Venezuela ha despachado barcos con contenedores de materiales de construcción y ha levantado viviendas para familias en las zonas más afectadas por Matthew.

Varias agencias del sistema de Naciones Unidas (ONU) han realizado trabajo en las municipalidades afectadas, en coordinación con el gobierno cubano. Los representantes de la ONU han subrayando la pronta y significativa recuperación lograda por las autoridades del país.

Turistas solidarios

Un gran número de viajeros ha seguido visitando Baracoa en estos meses. Muchos han señalado que quisieron venir a esta región justamente sabiendo que su visita aportaría un poco de ayuda a los ingresos necesarios para la recuperación.

Saludamos a estos viajeros portadores de un turismo humano y solidario: ¡la belleza de nuestras tierras y el calor humano de nuestra gente los habrán recompensado!

Coda: artes visuales y música para la recuperación

Varios artistas de Cuba se dieron con alma y corazón al pueblo de Baracoa y municipios aledaños afectados por Matthew.

El reconocido artista de la plástica cubana, Kcho, pasó largas semanas en zonas rurales haciendo trabajo artístico y comunitario con la gente. Mano a mano con la población local, Kcho reconstruyó y embelleció un pequeño escenario teatral en Yumurí y varias escuelas primarias, como la de La Rencontra.

Por su parte, el trovador Raúl Torres llevó su música a varios poblados de Baracoa y compuso este alegre tema: ¡una canción para levantarse, arremangarse la camisa y entrarle de frente a la reconstrucción!

Aún falta trabajo por hacer en los 4 municipios afectados por Matthew antes de poder decir que la recuperación ha terminado. Pero los esfuerzos desplegados y la celeridad de las obras emprendidas han llevado a la obtención de resultados notables. ¡Baracoa está lista y te espera con el calor humano de siempre!


Baracoa, Turismo Sostenible

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